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‘La labor de un maestro es interminable’

A los 30 años de edad, David José González dejó atrás su carrera de arquitectura para ser maestro de primaria. 22 años después y enfermo de leucemia, su labor continúa enseñándoles a los padres de familia que donar medula ósea es tan simple como sumar esperanza a la vida de muchos.

González, quien hasta hace unos meses trabajaba para el Distrito Escolar Unificado de Los Angeles (LAUSD), fue diagnosticado con la enfermedad en julio del 2011 y su única esperanza para regresar al salón de clases es encontrar un donante.

“Todo fue muy sutil y repentino”, dijo el maestro sobre su condición mientras fijaba su mirada en unos niños que jugaban en el parque. “Siempre fui una persona fuerte y ahora no salgo de la casa al hospital”, agregó.

Y es que, unos dos meses antes de enterarse que tenía leucemia, González empezó a sentirse débil, perder peso, tener pequeñas fiebres, infecciones en la dentadura y obtener moretones sin haberse pegado.

Preocupado por sus dolencias, González acudió en junio al doctor para enterarse de que todo estaba bien. Pero ese diagnostico duraría muy poco, ya que julio recibió la noticia que le impediría continuar su labor en las aulas.

La leucemia es un cáncer de la sangre que se desarrolla en la médula ósea.

La médula ósea es un tejido esponjoso que se encuentra en el centro de los huesos grandes del cuerpo y produce los glóbulos blancos que combaten las infecciones, los glóbulos rojos que transportan oxígeno y las plaquetas cuyo trabajo es detener las hemorragias. Por razones desconocidas, los glóbulos pueden no madurar correctamente y continuar reproduciéndose hasta llegar a los síntomas de la leucemia.

“El diagnostico fue devastador. Me dio mucha ansiedad y miedo, pero lo que más me dio tristeza fue que tenía que dejar mi trabajo; dejar de convivir con los niños, con los padres de familia y con mis compañeros”, dijo González quien no tiene hijos.

“Aunque quisiera regresar a clases, no puedo hacerlo por ahora, pues tengo que cuidarme de todo porque mi cuerpo está más susceptible a adquirir todo tipo de infecciones y los niños con tanta vitalidad, tocando todo y jugando, no son muy higiénicos”, sonríe González.

A pesar de que Gonzales ha dejado de impartir clases, él explica que la labor de un maestro es interminable porque ahora no duerme por calificar los exámenes de los niños sino por estar organizando campañas de donación para que los adultos donen medula ósea.

El maestro de la escuela primaria Micheltorena Street, su esposa Elizabeth y sus amistades han llevado a cabo más de cuatro campañas en menos de un año y planean hacer una mas este 21 de abril de 9:30 a.m. a 11:30 a.m. en Salesian High School en la comunidad de Boyle Heights.

“Desde que me convertí en maestro, me fascinó la idea de enseñarle a los niños sobre varias materias, pero nunca pensé que algún día también les enseñaría a sus padres sobre una enfermedad que muchos latinos ignoramos, pero de la que nadie está exento”, dijo González.